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El primer tatuaje no se olvida nunca

El primer tatuaje no se olvida nunca (ni para el cliente ni para el tatuador/a)

Hay muchos tatuajes a lo largo de una carrera, pero hay uno que siempre se recuerda: el primero.
Y no solo para quien se tatúa por primera vez. También para quien está al otro lado de la aguja.

Como tatuadora, he visto muchas veces esa mezcla de ilusión, nervios y dudas que trae consigo el primer tatuaje. Y créeme: aunque con los años acumulemos miles de horas tatuando, ese momento sigue siendo especial.


El primer tatuaje siempre viene con preguntas

Quien llega a hacerse su primer tatuaje suele tener muchas preguntas en la cabeza, aunque no siempre las diga en voz alta:

  • ¿Me dolerá mucho?
  • ¿Y si me arrepiento?
  • ¿He elegido bien el diseño?
  • ¿Esta zona es buena para empezar?
  • ¿Cómo quedará con el paso del tiempo?

Es normal. Nadie nace sabiendo cómo es la experiencia de tatuarse, y por eso parte de mi trabajo no es solo tatuar, sino acompañar.


No es solo tinta: es una experiencia nueva

El primer tatuaje no es solo un dibujo sobre la piel. Es una experiencia completa:
la entrada al estudio, el olor, el sonido de la máquina, la espera, el silencio, las primeras líneas…

Muchas personas me dicen después:

“No era como me lo había imaginado, pero me alegro de haberlo hecho aquí”.

Y eso, para mí, dice mucho más que cualquier foto en redes.


Como tatuadora, también lo vivo de forma distinta

Cuando sé que alguien se va a hacer su primer tatuaje, mi manera de trabajar cambia un poco:
voy más despacio, explico cada paso, observo más las reacciones y me aseguro de que la persona se sienta tranquila y segura.

Porque ese primer tatuaje puede marcar dos caminos muy distintos:

  • o convertirse en una experiencia que invita a repetir
  • o en algo que haga pensar “no vuelvo a tatuarme nunca más”

Y la diferencia casi nunca está en el dolor, sino en cómo se ha vivido el proceso.


No hay tatuajes “demasiado pequeños” para ser el primero

Uno de los errores más comunes es pensar que el primer tatuaje “tiene que ser especial” por tamaño o complejidad.
No es así.

El mejor primer tatuaje es el que tiene sentido para quien lo lleva, sea grande o pequeño, visible o discreto. No hay normas universales.

A veces, los tatuajes más sencillos son los que más significado tienen… y los que mejor se recuerdan con el paso del tiempo.


Lo importante no es el tatuaje, sino cómo empiezas

El primer tatuaje no se olvida porque es el inicio.
El inicio de una relación con el tatuaje, con el estudio y, muchas veces, con la persona que te tatúa.

Por eso siempre digo lo mismo:
elige bien dónde te haces tu primer tatuaje.
No solo por el resultado final, sino por la experiencia completa.

Porque el primer tatuaje se recuerda toda la vida.
Y cuando se hace con calma, confianza y buen trato, el recuerdo siempre es bueno.

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