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Cómo elegir tatuador/a: 5 preguntas que deberías hacer en la consulta Elegir tatuador/a nunca ha sido tan fácil y tan difícil a la vez. Fácil porque hoy puedes ver miles de portfolios desde el sofá de tu casa. Difícil porque esa cantidad de información abruma, y muchas veces confunde. Un perfil de Instagram bonito no garantiza una sesión segura, una pieza que envejezca bien o una experiencia que quieras repetir. Así que te propongo algo más efectivo que pasar tres horas mirando fotos: hacer cinco preguntas concretas en la consulta, y prestar atención a cómo te las responden. 1. ¿Puedo ver tu portfolio de piezas curadas? Es normal que lo primero que veas de un tatuador/a sean fotos recién hechas: la piel está limpia, el negro brilla, los colores saltan. Pero una foto recién hecha es solo la mitad de la historia. Lo que de verdad importa es cómo queda esa pieza cuando la piel ha pasado por la inflamación, la descamación y la cicatrización final. Eso solo se ve en fotos de piezas curadas, tomadas al menos un mes después. Si un tatuador/a te muestra exclusivamente trabajos recién hechos o te dice que no tiene fotos de piezas curadas porque no las hace,

¿Cuánto duele realmente tatuarse? Zonas del cuerpo y factores que influyen Es la pregunta que casi todo el mundo hace antes de su primera cita, y también la que más miedo da formular en voz alta. La respuesta corta es: depende. Pero como eso no le ayuda a nadie, vamos a darte la respuesta larga, con todos los factores que de verdad marcan la diferencia entre una sesión llevadera y una que se hace eterna. El dolor del tatuaje: ¿qué estás sintiendo exactamente? La aguja de tatuar no funciona como una aguja de inyección. No perfora en profundidad; trabaja en la dermis, la capa media de la piel, haciendo entre 50 y 3.000 movimientos por minuto según la técnica. Lo que sientes es más parecido a un arañazo continuo que a un pinchazo puntual. En zonas de poca grasa o cerca de huesos, ese arañazo puede convertirse en un escozor intenso. En zonas con más tejido blando, la mayoría de la gente lo describe como "molesto pero manejable". Zonas del cuerpo: de menos a más dolor Zonas con dolor bajo: El antebrazo exterior, la pantorrilla, el hombro y la parte superior de la espalda son generalmente los favoritos para los primeros tatuajes. Tienen buena cantidad

Por qué prefiero los diseños personalizados a los de catálogo Es muy fácil entrar en internet, buscar una imagen que te guste y decir: "quiero esto exactamente igual". Es rápido, es cómodo y ya sabes cómo va a quedar. Sin embargo, en mi estudio en Ermua, casi siempre intento convencer a quien viene de que hagamos el camino largo. El del diseño personalizado. No lo hago por complicarme la vida, ni por cobrar más. Lo hago porque un tatuaje de catálogo es como comprarse un traje que le queda bien a todo el mundo, pero no te queda perfecto a ti. Y cuando algo va a estar en tu piel para siempre, "bien" no es suficiente. La anatomía no es plana La primera razón es técnica. Un diseño que ves en una pantalla o en un papel es plano. Tu cuerpo no. Tienes curvas, músculos que se mueven y una anatomía única. Un diseño personalizado se construye pensando en dónde va a ir: cómo va a girar en el brazo, cómo se va a adaptar a la clavícula o cómo va a acompañar el movimiento de tu espalda. Cuando personalizamos un diseño, no solo dibujamos un motivo; dibujamos una pieza que "respira" con tu cuerpo.

No fue el más complicado. No fue el que llegó con la referencia más ambiciosa ni el que me pidió el trabajo técnicamente más exigente. Fue alguien que llegó sin tener muy claro qué quería, con mucho miedo y con una historia que no me contó del todo hasta que ya llevábamos un rato hablando. Y de esa persona aprendí más sobre mi trabajo que de cualquier otro cliente antes o después. Lo que creía que era mi trabajo Cuando empecé a tatuar tenía una idea bastante definida de lo que hacía: aplicar tinta sobre piel de la manera más precisa posible. El resultado era lo que importaba. La técnica, la línea, el acabado. Si la foto final era buena, el trabajo había sido bueno. No era una visión equivocada. Pero era incompleta. Con el tiempo fui dándome cuenta de que lo que pasaba antes de meter la primera línea era tan importante como la línea misma. La conversación. El proceso de entender qué quiere alguien y por qué lo quiere. El momento en que una persona te explica algo que no le ha contado a nadie y de repente entiendes que lo que está pidiendo no es un dibujo: es algo mucho más cargado